Capilla proyectada por Fernando de Casas y Novoa, con planta de brazos iguales, bóveda y cúpula con casetones sobre triángulos. Sigue, en definitiva, el mismo esquema de la sacristía de este centro monástico. En 1746, acabada la capilla, Casas proyecta el retablo, realizado por Manuel de Leis, presidido por la imagen de la Virgen del Socorro, tallada en 1668 y atribuida al círculo de Mateo de Prado y Pedro Taboada.
Destaca la estructura del cuerpo central, con coronamiento de perfil piramidal, colocación oblicua de los vanos de medio punto y un remate con volutas e imágenes. Los soportes que articulan el retablo son pilastras en la hornacina central y, en el segundo plano, columnas salomónicas; el uso de tal soporte cabe interpretarlo más como una sugerencia de los benedictinos que como un arcaísmo deseado por Casas. Destaca la delicada decoración de acantos, sartas de frutas y entrelazos.

