La Fachada

Organización de la fachada

Los trabajos del Maestro Mateo comprendieron también la fachada exterior original de la catedral. Desconocemos el aspecto exacto de esta obra, ya que, aunque conservamos un dibujo realizado por el canónigo Vega y Verdugo en el siglo XVII, esta presentaba ya alteraciones por aquel entonces.

La fachada mateana, posiblemente construida entre 1188 y 1211, estaba organizada en tres calles y cuatro registros en los que se combinaban tradiciones antiguas y nuevas del arte compostelano. Presentaba tres rosetones decorados con rica tracería, dos de menor tamaño sobre las puertas laterales y uno central y de mayor diámetro que era conocido como El Espejo. Destaca la presencia de registros de arcos ciegos abocinados en los dos cuerpos superiores, así como dos arcos en mitra que albergan en su interior a otros tres arcos. Originalmente, la portada del Pórtico de la Gloria se encontraba permanentemente  abierta al exterior, pero, entre los años 1520 y 1521, fue necesario cerrarla provocando la alteración de la fachada original en su parte inferior.

La construcción en 1738 de la actual fachada del Obradoiro supuso la retirada completa de la portada mateana de la catedral, de manera que, tal y como ha señalado el profesor Yzquierdo Perrín, «la fachada del Obradoiro es fruto de la sabiduría y buen hacer de dos genios del arte: la estructura, pertenece al Maestro Mateo; su remodelación barroca a Fernando de Casas»

Elementos arquitectónicos

El aspecto original de la fachada exterior resulta complicado de descifrar, ya que únicamente se conservan una serie de elementos decorativos repartidos entre el Museo Catedral de Santiago, el Museo de Pontevedra y colecciones particulares. Mediante una serie de piezas expuestas en el Museo Catedral, es posible aproximarse al sentido iconográfico del conjunto:

Rosetón:

La recuperación de varios de sus fragmentos permitió llevar a cabo en 1961 el montaje hipotético de uno de los rosetones de la fachada mateana. Fechado hacia 1200, y en conjunto con los otros rosetones y aperturas en el muro, tenía como misión principal inundar de luz, con un sentido tanto funcional como simbólico, la nave central de la catedral. Los rosetones de la fachada fueron alterados en el siglo XVI con la colocación de vidrieras.

La pieza consta de una compleja tracería compuesta por un núcleo central redondo alrededor del cual se disponen diversos elementos circulares y estrellas.

Dovelas del arco de la derecha:

De acuerdo con la organización del Pórtico de la Gloria, estas dovelas pertenecerían a la arquivolta del arco de la puerta derecha. Se representa el castigo de la lujuria masculina y femenina, en correspondencia con la temática apocalíptica del Juicio Final del interior. La duplicación argumental, tanto en el interior como en el exterior, remarca el carácter penitencial de la catedral, cuya peregrinación a la misma tenía como objetivo la búsqueda de perdones para facilitar el acceso al más allá del alma del peregrino.

Fragmentos del arco central:  

El Museo Catedral guarda restos de las arquivoltas del ingreso central y el derecho. Los más destacados son los fragmentos del arco central. Este arco rondaba los ocho metros y estaba formado por tres arquivoltas abocinadas que permitían ver tras él el tímpano y el parteluz del Pórtico de la Gloria. Estaba decorada con dovelas con ángeles coronados, rosetas y una hermosa ornamentación de arcos trilobulados unidos por motivos de tracería en pinza de tipo almohade.

Clave de la arquivolta del arco central:

La colocación de puertas en la fachada a principios del siglo XVI hizo necesaria la retirada de las arquivoltas de los arcos que permitían ver el Pórtico desde la plaza. La clave procedente del arco central continuaba con el discurso iconográfico iniciado en la cripta del Pórtico, ejemplificando el simbolismo de la Jerusalén Celeste mediante la representación de dos ángeles astróforos, de los que no se conservan las cabezas, que portan con sus manos veladas la imagen de un sol y una luna creciente.

Cornisa de ángeles:

En el segundo registro del imafronte mateano se distinguía un nuevo elemento decorativo compuesto por aleros con arquitos ciegos que albergan detallados bustos de ángeles. Estos elementos se encuentran también en conjuntos gallegos del siglo XIII como San Lourenzo de Carboeiro o en la Catedral de Ourense, entre otros, confirmando que en estos conjuntos se puede rastrear la traza de la herencia mateana.

Conjunto escultórico

Del conjunto de estatuas-columna que otorgaba a la portada mateana su complejo sentido iconográfico, en la actualidad se conservan ocho figuras prácticamente completas y una cabeza suelta, todas ellas repartidas en diversos museos y colecciones particulares. Aunque hay teorías, cualquier hipótesis reconstructiva pertenece al campo de la especulación y es susceptible de revisión, pues las cartelas que identificarían a cada personaje no conservan su texto y tampoco se posee documentación sobre las figuras que faltan.

David y Salomón

Los trabajos en la parte inferior de la fachada de la catedral obligaron a retirar también las estatuas-columna que, a la manera de las del Pórtico, continuaban su proyecto iconográfico. Posiblemente, con motivo del cierre de los amplios arcos medievales con puertas de madera, entre 1520 y 1521, se procedió a la retirada de las estatuas-columna mateanas. Las que representan a los Reyes David y Salomón fueron trasladadas al pretil de la logia previa a la propia fachada, en el remate de la escalinata, emplazamiento donde permanecieron hasta 2016. En el instante de su traslado, en el siglo XVII fueron labradas por su reverso e identificadas mediante inscripciones colocadas en sus bases.

Se trata de unas esculturas de granito fechadas en torno a 1188. La de David porta una rota esculpida con minuciosidad. En cuanto a la figura de Salomón, resulta menos armoniosa que su compañera debido a la destrucción de su cabeza por un rayo en 1729, lo cual obligó a sustituirla por la actual, más torpe y pesada. Ambas esculturas destacan por los pliegues de sus ropajes que producen fuertes claroscuros, en especial en el borde inferior.

El desgaste sufrido debido a los siglos de exposición en la intemperie ha obligado a una profunda restauración, antes de pasar a integrarse a los fondos del Museo Catedral de Santiago

Figura masculina mutilada

También hacia 1520 debió retirarse la figura hallada recientemente en un hueco de la torre sur de la fachada del Obradoiro, donde fue a parar como material de relleno de la parte baja de la citada torre con el objetivo de reforzarla y solucionar sus problemas estructurales. Se trata de una figura masculina muy estilizada que porta en sus manos una amplia cartela en disposición horizontal cuyo texto se ha borrado por completo. La postura de la pieza se justifica por la necesidad de adaptarla al lugar para el cual fue concebida, pues seguramente se localizase en uno de los extremos del conjunto. En el instante de su enterramiento fue decapitada, como era costumbre, apreciándose la minuciosidad del trabajo en el hecho de que la pieza conserva su aureola, lo que constituye una pista para su posible identificación. De igual manera, el arranque del cuello hace posible imaginar que su cabeza estaba inclinada hacia abajo, mirando hacia la plaza como el resto de estatuas-columna. Por lo demás, el cuidado tratamiento de los pliegues es el propio de las piezas salidas del taller del Maestro Mateo.

El reciente descubrimiento de esta pieza, se trata de un hallazgo de extraordinaria importancia que permite avanzar en el conocimiento de lo que, en su día, fue la fachada principal de la Catedral de Santiago.

Abraham e Isaac

Las figuras de la fachada del Maestro Mateo que, quizás, representan a Abraham e Isaac, atribución realizada por el profesor Moralejo, fueron propiedad del conde de Ximonde desde finales del siglo XVIII hasta el año 1947, cuando las adquirió el Ayuntamiento de Santiago de Compostela bajo la condición de que las figuras «nunca habrán de salir de esta ciudad, pues tal venta la hace con objeto de enriquecer con las referidas estatuas el patrimonio municipal de Santiago de Compostela». Así pues, parece que ambas figuras fueron dispuestas durante un breve espacio de tiempo en las escaleras del Pazo de Raxoi hasta que pasaron a formar parte de la colección del General Franco. La fecha de este último traspaso no se concreta en ningún sitio hasta 1961, cuando se exhiben en una exposición sobre arte románico como «Propiedad de Su Excelencia el Jefe del Estado. Pazo de Meirás».

Tras haber pasado por varias exposiciones temporales, entre ellas la celebrada entre los años 2016 y 2017 en el Museo Nacional del Prado, el ayuntamiento de Santiago inició un proceso judicial en el que se demostró su propiedad e irregular paso a manos de los Franco, dictaminando el Tribunal Supremo su devolución al patrimonio municipal. Ya de regreso, actualmente se encuentran expuestas en el Museo do Pobo Galego.

Fernando II, Rey Bíblico?

La importancia de la monarquía en la construcción de la catedral compostelana y, más concretamente, de Fernando II y Alfonso IX, marcada por las motivaciones políticas y haciendo de ella una “Catedral Real”, sumada a la presencia de imaginería regia en el Pórtico y en su fachada exterior, han llevado a varios autores a identificar la estatua-columna perteneciente a una colección particular cercana a Compostela con una posible representación de Fernando II, figura clave en el trabajo del Maestro Mateo por haber sido quien le concedió la pensión vitalicia, en el año 1168, por la dirección de las obras de la catedral.

También podría tratarse de un rey bíblico que se representaría a modo de referente para la monarquía galaico – leonesa, tal y como apuntó en su día Serafín Moralejo, opinión que ha tenido, desde entonces, importante aceptación. Manuel Castiñeiras, por ejemplo, ha señalado la posibilidad de que trate Josías, el “mejor rey de Judá”

Enoc y Elías

Existe información que sitúa a esta pareja de esculturas en el Pazo de los condes de Ximonde a principios del siglo XX, junto con otras piezas procedentes de la fachada mateana. En 1909, y tras la petición de Antonio López Ferreiro, sus propietarios las cedieron para la Primera Exposición Regional Gallega celebrada en el Colegio de San Clemente, en Santiago de Compostela. En 1928 se trasladaron como depósito al Museo Catedral, donde permanecieron hasta los años cincuenta, antes de ser vendidas por sus propietarios, en 1956, al Museo de Pontevedra.  

Las piezas, de gran similitud formal, están trabajadas en altorrelieve, no como piezas exentas, lo que hace pensar que posiblemente estaban empotradas en las jambas del gran arco de acceso desde el exterior al Pórtico.

Se presentan con barba poblada, descalzas, vistiendo túnica y manto, y sosteniendo unos pergaminos donde, sin duda, se dispuso en su origen un texto que ayudaría a identificar al personaje representado. El cabello en ambos casos se trata de un conjunto de largos y sinuosos mechones diferenciados que se deslizan sobre los hombros con cierto ritmo.

En cuanto al aspecto estilístico, resulta evidente la similitud entre ambas piezas, lo cual lleva a la posibilidad de atribuirlas a un mismo autor, en este caso, uno de los más distinguidos de taller de Mateo.

Por lo que respecta a sus posibles identidades, se han apuntado varias a lo largo del tiempo, siempre de personajes del Antiguo Testamento. En los últimos tiempos, ha tenido general aceptación la de los profetas Enoc y Elías que, situados en las jambas del arco central, afirmarían su carácter de testigos del Apocalipsis, tal y como ha señalado Francisco Prado.

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