Organización
El Maestro Mateo concibió una obra grandiosa en sustitución del coro realizado por el Arzobispo Diego Gelmírez: destinó los tres primeros tramos de la nave central a la sillería, organizada en dos niveles de 36 sitiales cada uno, siendo el inferior un simple banco corrido, que se distribuían según un orden jerárquico. La cabecera o trascoro, en el cuarto tramo, contaba en el centro con la única puerta de acceso a la sillería. Regulaba el ceremonial de uso del coro, y en sus laterales se disponían pequeñas capillas funerarias que fueron cambiando con el paso del tiempo. Sobre ellas existía una tribuna llamada “leedoiro”, desde donde se dirigían las lecturas a los fieles.
La organización espacial del coro compostelano como un auténtico “templo dentro del templo” fue pionera en la posterior tradición de coros hispanos.
Programa iconográfico
El proyecto del Maestro Mateo debe entenderse como un conjunto, y no como obras aisladas. De esta manera, si el Pórtico de la Gloria representa el triunfo apocalíptico, el coro simboliza la “Civitas Dei” o Ciudad de Dios, compacta y amurallada, de acuerdo a la visión de San Juan.
Fachadas exteriores
Las fachadas laterales eran una sucesión de arcos que evocaba “una muralla grande y alta”, coronada por relieves arquitectónicos en forma de torreones alternados con arcos de medio punto donde se situaban las imágenes de profetas, apóstoles y personajes bíblicos, como metáfora de la “Jerusalén Celeste”.
En la cabecera del coro, estas arquerías se abrían creando espacios interiores para capillas y enterramientos.
Trascoro
El trascoro regía el ceremonial de uso del coro y en su parte alta existía una tribuna, llamada leedoiro, dedicada fundamentalmente a dirigir las lecturas de las ceremonias a los fieles. Sería similar a los jubé de las catedrales francesas.
La fachada del trascoro estaría presidida por un tímpano con una Epifanía del cual no se conservan más que algunas referencias documentales. No conservamos tampoco el relieve de la Anunciación que, según los estudios de los profesores Otero Túñez e Yzquierdo Perrín, estaría situado en el lado derecho. Finalmente, la escena se completaría con un relieve del Cortejo de los Reyes Magos en el lado izquierdo, pieza que puede ser visitada en el Museo Catedral.
Sillería
Las sillerías alta y baja estaban formadas por treinta y seis plazas cada una de ellas, repartidas según un orden jerárquico y puestos fijos, de manera que cuando el prelado asistía a las celebraciones religiosas, al no contar con un asiento específico para él mismo, todos los miembros debían retroceder un puesto en el coro.
La parte baja, más sencilla, consistía en un simple banco corrido donde cada sitial se separa por columnillas y diferentes plafones floreados, mientras que la parte alta estaba más elaborada y cada sitial se enmarcaba en una estructura arquitectónica, coronado por cresterías y posiblemente complementados con cojines y otros elementos que los harían más cómodos.
En la crestería se concentraba la mayor parte de la decoración, con doseles en los que se representaban motivos arquitectónicos, como arcos trilobulados alternados con detallados torreones, que encerraban sirenas y seres del bestiario medieval, en alusión a los vicios vencidos por la virtud de los niños, representados extramuros enmarcando cada paño. Estos jóvenes del coro se representan imberbes y con peinados acaracolados que les caen sobre los hombros, recordando a los modelos del Pórtico de la Gloria.
Reconstrucción
En el año 1604 se produce el derribo del Coro del Maestro Mateo para proceder a su sustitución por uno nuevo, realizado en madera, encargado a los maestros Juan Davila y Gregorio Español. Tras esta decisión, en 1605, el historiador Castellá Ferrer afirmaba que “se ha deshecho el más lindo coro antiguo de España”. Muchas de sus piezas fueron reutilizadas como materiales de construcción en otras obras realizadas en la catedral, lo cual posibilitó su recuperación en el año 1978, así como su posterior estudio y proyecto de reconstrucción por parte de los profesores Otero Túñez e Yzquierdo Perrín.
En 1985, se llevó a cabo el montaje de tres sitiales con motivo de la exposición de Europalia 85, “Santiago de Compostela, 1000 ans de Pélegrinage Européen”, celebrada en Gante. Posteriormente, en 1990, se publicó una monografía con los resultados de la investigación sobre el coro y finalmente, entre 1995 y 1999 se llevó a cabo el montaje de 17 de los 36 sitiales que conformaban esta pieza, además de un fragmento de la cerca exterior de la misma, en una nueva sala del Museo Catedral. El proyecto contó con el mecenazgo de la Fundación Barrié y se caracterizó por la aplicación de criterios de máximo respeto en el tratamiento de los fragmentos originales y reversibilidad en las reintegraciones. Se recuperó así la memoria de una obra clave en el proyecto de Mateo en la catedral.
