En los últimos años, la catedral compostelana viene desarrollando un programa de estudio, conservación y puesta en valor de la figura y obra del Maestro Mateo, figura aún enigmática en cuanto a sus orígenes y procedencia pero clave para la configuración de un arte con personalidad propia desde los últimos años del siglo XII, un período fundamental para la historia de Galicia, en la fase final de la llamada Era Compostelana, en la que la cultura y sociedad gallegas alcanzaron un punto culminante la partir de la alianza establecida entre la Iglesia y la monarquía.

Normalmente, se establece la pinza de los años 1168, fecha del documento por lo que Fernando II le concedió una pensión vitalicia por la dirección de las obras de la catedral y 1211, cuando tuvo lugar la solemne consagración de la misma, como las fechas de desarrollo del proyecto mateano.

El proyecto del Maestro Mateo no solo permitió dar final a la construcción de la catedral románica, iniciada un siglo antes, sino que supuso la renovación del templo desde nuevos postulados estilísticos y litúrgicos de una catedral que, al tiempo, era sede apostólica y episcopal, meta de peregrinaciones y referente espiritual de los reyes del momento.

Mateo dirigió un taller formado por destacados artistas de origen y formación diversas, que trajeron nuevas influencias apuntando a un estilo más naturista y próximo al espectador, lo gótico, y que supieron mezclar creando un arte nuevo que habría de tener importante continuidad en siglos posteriores. Por eso, podría calificarse al Maestro Mateo como el padre del arte gallego.

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